Entrevistas

Frans Banfield «Intentamos fusionar la música tradicional argentina con sonidos electrónicos»

Frans Banfield publica "La Búsqueda Infinita".

El músico gallego-argentino publica «La Búsqueda Infinita» (Autoeditado, 2025), un nuevo trabajo con el que cierra un ciclo de su vida para abrir otro. El disco fue grabado durante la pandemia pero por diversos motivos no vio la luz hasta ahora. Hablamos con el artista para que nos lo cuente todo.

1. Así de sorpresa, apareces con nuevo trabajo. ¿Cómo surgió?

Lo empecé a escribir a fines de 2019, en un viaje que hice por el norte de Argentina. Me impactó el paisaje, la cultura. Fue un hostiazo a la cabeza haber conocido las provincias de Salta y Jujuy. Luego, en el confinamiento, lo terminé de arreglar con la ayuda de Brian Moure y, por supuesto, de Germán D’Aloia, quien, a 600 km de mi casa, iba produciendo el disco. Finalmente, le entregué a Germán las seis canciones a guitarra y voz, y él las orquestó. Ahí fue tomando forma. Tuve la «suerte» de que, al ser confinamiento, todos los músicos que quise que participaran estaban con mucho tiempo libre; Germán también. Esto hizo posible que pudieran grabarme todo desde sus home studio y de forma rápida.

2. Llama la atención que es muy diferente a todo lo anterior. ¿Cuál es el motivo?

El motivo es la «búsqueda infinita», justamente eso. El hecho de investigar en nuevos sonidos, nuevas formas de armonías, y una nueva temática lírica me entusiasmó mucho. Intentamos fusionar la música tradicional argentina con sonidos electrónicos: grabamos los instrumentos autóctonos con músicos de allí. Esa combinación de una quena con una base rítmica del Logic nos llenó por completo, o el bandoneón orquestado con samplers. Yo qué sé, también me daba pereza en ese momento pasar por el proceso de grabación y mezcla de una batería, por ejemplo, ¡menudo coñazo, jeje! Necesitaba salir de la oscuridad lírica y escribir más abstracto. El disco es muy chill out. Me gusta escucharme y, por fin, tras tres años en un cajón, me animé a publicarlo.

Portada de "La Búsqueda infinita"

Portada de «La Búsqueda Infinita», el nuevo trabajo de Frans Banfield.

3. Eres muy ecléctico en cuanto a influencias. ¿Cuáles son las principales en este trabajo?

El disco «Bocanada» de Gustavo Cerati, los discos de Gotan Project, Lisandro Aristimuño y, por supuesto, el «Flaco» Spinetta, fueron, así a priori, los artistas que más me influenciaron en esa etapa de composición.

4. ¿Habrá gira de presentación?

No, no habrá gira, pero sí haré conciertos puntuales y especiales. Me pasó algo raro con este disco, y es que fui tocando las canciones así sueltas durante los años 2021, 2022 y 2023, por puro «mono» a tocar cositas nuevas, ¿viste? Un par de veces en Madrid, Barcelona, en el Festival Terraceo de Vigo, o teloneando a Tequila en Pazo de Urzaiz. Pero bueno, tengo que armar la banda para ello aquí en Galicia, así que a ver si junto fuerzas y lo hago. De momento, el 24 de enero, y te tiro una primicia, lo presentaré en la casa del mismísimo Charly García en Buenos Aires, ante 70 personas… ¡Un sueño!

5. ¿Es muy difícil llevar al directo este trabajo, donde hay programaciones y elementos electrónicos?

Bueno, difícil no es, pero sí es cierto que no estoy acostumbrado. Yo soy muy siglo XX para estas cosas, jeje, y me falta rodaje en ese sentido. Cuando hemos tocado con Nillo Nandez —a quien necesito mencionar como corista del disco e incluso me ha cedido una canción suya, «Para perderlo», para que pueda grabarla en una versión totalmente lejana a Pacífico—, él disparaba las bases y yo solo me dedicaba a tocar la guitarra y cantar. Pero aún no lo probé con un batería y bajo en el escenario, en formato cuarteto, que es como me lo imagino. ¡Será cuestión de ensayar!

6. ¿Cómo ves la actualidad festivalera en Galicia?

 La veo con ojos de tuerto, mareado, no la entiendo, pero me gusta que goza de muy buena salud. Hay muchísimos festivales, se consiguió juntar la música con el turismo, con la cocina… yo qué sé, como dice el tango «Cambalache» «y en un mismo lodo todo manoseado». Pero el público está contento, llena todos los festivales, así que nada más que decir. No soy nadie para criticar; los festivales que organizo yo tienen un criterio artístico marcado, entonces me refugio ahí. Nunca voy a entender los criterios de programación. En realidad, justamente el éxito es ese: no tener criterio y mezclar. Insisto, me pone muy feliz porque he visto el progreso en estos 24 años que llevo viviendo en Galicia y aplaudo hasta sangrar las manos a todos los capos del sector aquí. ¡Chapeau!

7. ¿Y en general la escena?

A ver, está activa, quizás no como era en otros tiempos, pero bueno, no voy a caer en la «bostalgia». Me refiero al concepto de banda de garaje de casa: batería, dos guitarras, bajo y cantante y «1, 2, 3, ¡va!». Es muy difícil manejar la frustración, y los nuevos artistas no llevan músicos. Los pocos que están ahí arriba están muy arriba. Futbolísticamente hablando: o estás en la Champions o en tercera regional, no hay término medio, esa es la cagada. Y creo que creativamente no hay nivel literario, es todo muy chato, banal, y se preocupan más por la cantidad de likes que por la calidad del contenido. En fin, lo importante es que el mundo siga sonando. Elijo creer y abrazarme a esa convicción.

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