Hay discos que no se escuchan, se sangran. Alma Canalla irrumpe en la escena con Mi autobiografía 084, un trabajo que se siente como un viaje a pecho descubierto, sin filtros ni anestesia. Desde los primeros compases, el álbum deja claro su ADN: letras desgarradoras que muerden el estómago y una crudeza emocional que cala hasta el hueso.
El sonido del disco es un puente perfecto entre la rudeza del rock transgresivo y la calidez de la rumba urbana. Las influencias son evidentes y se abrazan con orgullo:
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Tiene la poesía sucia, visceral y desgarrada de Extremoduro.
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Conserva el descaro canalla y la herencia de barrio de Estopa.
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Suma esa capacidad de narrar lo cotidiano con la melancolía y el gancho melódico del primer Melendi.
No busques fuegos artificiales ni producciones pretenciosas; aquí lo que manda es la verdad. Mi autobiografía 084 funciona como un espejo roto donde se reflejan las pérdidas, los excesos y las cicatrices del camino. Es, en definitiva, un debut honesto y desgarrador, de esos que te obligan a escuchar con los ojos cerrados y el puño apretado. Rock urbano en estado puro para corazones heridos.
Nota: 10/10 — Imprescindible si te gusta el rock con alma de calle.


