De la arquitectura y la danza a los mandos de la producción musical y los escenarios independientes. Valentinskka encarna a la perfección la figura de la artista multidisciplinar que ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Con una sólida trayectoria de más de quince años vinculada al movimiento corporal, el parón obligado de la pandemia supuso el detonante para que volcara su creatividad en la composición, dando vida a un proyecto personalísimo que fusiona post-punk, electrónica y atmósferas teatrales. En esta entrevista, la artista profundiza en su transición creativa, su particular forma de entender el directo y cómo conviven la disciplina técnica con la libertad de la experimentación.
1. De la arquitectura al escenario
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Estudiaste Arquitectura Técnica, llevas más de 15 años en la danza y ahora lideras tu propio proyecto musical. ¿En qué momento se te cruzan los cables y dices «necesito ponerme delante del micrófono»?
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Valentinskka: Fue en pandemia. Al parar y verme forzada a dejar de impartir mis clases de danza como profesora, entré en crisis. No tenía apenas ganas de bailar en casa y me di cuenta de que llevaba un tiempo en piloto automático. Mi pasión con la danza siempre fue creativa, y en ese momento no estaba pudiendo desarrollar mi creatividad como yo quería. Mi compañía se había disuelto un año antes y me había costado mucho crear un nuevo grupo estable. Así que empecé a hacer música en casa por puro placer. Fue muy sanador. Siempre he tocado la guitarra y he cantado, así que me fue muy natural. Cuando salimos del confinamiento, me di cuenta de que quería seguir haciéndolo y darle un espacio profesional en mi vida. Así que me lo pensé bien y al poco tiempo decidí mudarme a Madrid para lanzarme con todo a este proyecto.
2. Cuerpo vs. voz
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Después de tantos años expresándote solo con el cuerpo y el baile, ¿qué fue lo que más te costó o lo que más te impactó la primera vez que tuviste que cantar tus propias letras en directo?
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Valentinskka: Lo que más me costó fue entender que lo que estaba haciendo en escena era un concierto. No sabía hacerlo, solo sabía moverme en el escenario a través de la danza. Así que de forma inconsciente terminé montando un concierto-performance, en el que me movía como un personaje dentro de una obra de teatro, incluyendo una mini escenografía y vestuario. Le puse nombre a esta pieza, se llamó The Crying Room, y fue muy bonito ver cómo el mundo de la música abrazó tan bien una propuesta tan diferente. Eso sí me impactó. Y me hizo pensar que es verdad: los conciertos en salas pequeñas suelen ser todos en el mismo formato, una banda que toca y un cantante central. ¿Por qué esperar a estar en un Arena para hacer una propuesta diferente? Si podía hacer eso en una sala de teatro alternativo, podía hacerlo también en una sala de conciertos pequeña o en un festival internacional, y funcionó. El show me llevó a Bulgaria, a Gales y pasó por varias salas de España también.
3. La mezcla de estilos
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En tus temas hay de todo: post-punk, electrónica, pinceladas de tango, hip-hop… ¿Esa mezcla te sale sola o eres de las que se sienta en el ordenador a probar cosas raras a propósito?
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Valentinskka: Suelo tener corazonadas cuando escucho algo, alguna canción o algún sonido en general. Lo guardo y me lo aparto como inspiración para probarlo. Generalmente no me pongo a hacerlo adrede, aunque, una vez que ya sé lo que quiero, sí que me pongo a investigar un poco más, a sacar más inspiración consciente y desde ahí sí, empezar a producir.
4. El directo no es solo cantar
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Tus conciertos no son el típico grupo tocando y ya, hay muchísimo movimiento y teatro. Cuando compones una canción en el estudio, ¿ya estás imaginando cómo la vas a bailar en el escenario?
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Valentinskka: En mi caso, creo que la propuesta del escenario viene después de crear la canción. Eso dependerá más de la narrativa del concierto que de una canción individual. El cuerpo puede reaccionar de mil maneras diferentes a la misma música, así que dejo que la danza se revele cuando ya tengo un boceto de lo que va a ser el show en general. Pero sí que es verdad que durante la producción me vienen muchas imágenes como desde el subconsciente, que suelen ser las que recojo luego en mis videoclips.
5. El control total del proceso
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Tú misma produces tus canciones. ¿Cómo te llevas con esa parte más pesada de estar horas delante del ordenador peleándote con la mezcla y los botones?
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Valentinskka: Pues en realidad es un proceso que disfruto mucho. Creo que a quienes hacemos algo que nos apasiona nos pasa: pierdes la noción del tiempo y se te olvida hasta comer. Pero es verdad que en un momento dado llego a un límite. Ahí, en lugar de pelearme, llamo a otro productor. Yo no pretendo producir de forma perfecta; de momento me sirve para explorar, para investigar y, sobre todo, para plasmar ideas que no se pueden expresar con palabras. Creo que es sano reconocer tus límites y saber pedir ayuda.
6. Tus raíces
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Naciste en Buenos Aires y te criaste en España. ¿Sientes que esa mezcla de sitios influye en el tipo de música que haces o al final te da un poco igual el origen?
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Valentinskka: Sí, 100%. Aunque creo que lo que más puedo haber escuchado en mi vida es hip-hop, rock o indie internacional, la primera música que escucharon mis oídos fueron los tangos de mi abuelo, las murgas de la calle, los candombes del carnaval de Brasil, Fito Páez o los discos de Spinetta de mi papá. Mi mamá nos ponía también mucho a Ana Belén y a Rosana. España de alguna manera ya estaba en mi casa de Buenos Aires. Creo que hay algo en mi música que sin querer se acerca a esos estilos, a veces de forma más evidente, a veces apenas rozándolos.
7. El tono de tus canciones
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Tus temas suelen tener un punto oscuro, de tensión, casi de película. ¿Te sale componer estando de buen humor o necesitas que pase algo intenso para que surja la chispa?
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Valentinskka: Compongo en cualquier estado. En realidad, porque escribo mucho: cuando me viene una frasecita a la cabeza la apunto en mis notas, y luego a veces eso se convierte en canción. Cualquier experiencia, por muy sencilla que sea, puede inspirar potencialmente un nuevo tema. Tengo muchas canciones escritas sobre escenas más ligeras y cotidianas de la vida, que justamente creo que guardan la belleza de lo simple.
8. Cosas que no salieron bien
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En la danza o en la música no todo sale perfecto a la primera. ¿Hay algún fallo grande en un directo o en el estudio que al final terminara convirtiéndose en una de tus cosas favoritas?
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Valentinskka: Sí. Desde The Crying Room, que era como «el concierto que no es concierto y que no sé cómo va a salir», hasta detalles de producción. Hay muchos loops o sonidos en mis canciones que son literalmente un fallo intentando hacer otra cosa. Eso es relindo. Es la prueba de que, por muchas ideas que tengas, siempre hay que estar y aprovechar lo que sucede en el presente. Las ideas a veces nos atan al pasado o al futuro; los errores te abren puertas a otro lugar.
9. El paso del tiempo
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El baile exige un desgaste físico enorme que cambia con los años. ¿Pensaste en la música como una forma de seguir creando arte cuando el cuerpo pida un respiro?
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Valentinskka: No, porque en realidad con la música sigo bailando y lo seguiré haciendo. Es cierto que el proceso creativo es más estático, pero me pasa mucho que, cuando tengo una canción medio avanzada, me gusta ir a la sala de danza y bailarla. Mover mi cuerpo también me ayuda a entender qué más pide la canción. Igual siento que añadiría algo a la percusión, o que estaría bueno que sonara un no sé qué al final… El cuerpo me da mucha información del proceso musical también; lo involucro mucho.
10. Mirando al futuro
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Si alguien que no te conoce de nada entra hoy a uno de tus shows sin saber qué se va a encontrar, ¿qué te gustaría que sintiera al salir por la puerta?
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Valentinskka: Me encantaría que saliera sintiendo que vio algo honesto y auténtico. Que saliera sintiéndose inspirado a ser ella misma, a perseguir sus sueños. Que saliera sintiéndose como después de un largo abrazo.








